Introducción.
Conocidas desde hace tiempo, Las Cuevas de Cubias han sido objeto de exploración por parte de varios grupos, tanto extranjeros, como nacionales. Situadas en San Miguel de Aras, Cantabria, se denominan Cuevas de Cubias a un posible sistema formado por dos sifones, La Sima y Cueva Seca, siendo esta última el objeto de nuestro estudio. La Sima, corresponde a un sifón explorado por el grupo inglés que desarrolla sus actividades en el valle cercano de Matienzo. Estos le dieron el nombre de Peter Plummet, explorado 190m, y hasta una profundidad de - 74 metros, aunque continua por lo menos hasta los -80 m, apareciendo publicada en el Boletín Cántabro de Espeleología No. 12, 1.996. A estas dos cavidades hay que unir el llamado Pozo Azul, situado en las cercanías, siendo la surgencia de todo el sistema.
Durante la primavera de 1.996, entramos en contacto con miembros de G.E.S.- Club Alpino Tajahierro, grupo al que está asignada esta zona, con la intención de que les proporcionáramos una topografía del sifón, ya que, no se conoce ninguna topografía de esta cavidad, aunque si se tiene noticia de que se ha explorado un par de veces. Las exploraciones se realizaron de una forma esporádica, cuando la climatología lo permitía, durante los años 96, 97 y principios del 98.
Se han realizado un total de 8 inmersiones, de las cuales se han empleado 4 en trabajos de topografía, 3 en exploración, y una que por problemas de diversa índole en la burbuja tras el S.2 se decidió abortar.
El desarrollo total de la cavidad, incluyendo los sifones de entrada, es de 416 m, y unos desniveles máximos de -3 metros, tanto en el fondo del S.1, como en la base del P-20; y de +18 m en las galerías superiores.
La cavidad se encuentra en el fondo de un pequeño abrigo, cercano al camino, y consta de un sifón inicial (S.1) de 3 m de profundidad y 6 m de recorrido. Se accede así a una primera burbuja, amplia, de 10 m de largo, que nos deja en un nuevo paso sifonante (S.2), de -1,5 m de profundidad y 2 m de largo. Una vez franqueado este pequeño obstáculo, llegamos a una amplia sala, en la que dejamos los equipos autónomos. Realizamos una corta trepada de 5 m, y seguimos caminando por una amplia galería, que en algunos momentos sobrepasa los 15 m de altura por más de 10 m de anchura. Esta galería presenta abundantes marcas de erosión en sus paredes, que indican una gran actividad hídrica esporádicamente, pues, por lo general, es una cavidad no activa.
A los 100 m, llegamos a una bifurcación. Por la izquierda, la galería sigue con la dirección E-O que tenía desde el principio, presentando una mayor sinuosidad. Casi al final, ascendemos por una rampa que nos deja en la cabecera de un pozo de 20 m. La base de este, corresponde a un nuevo sifón (S.3), con el inconveniente de que la continuación aparece entre los bloques del suelo, a lo que hay que unir la gran cantidad de barro existente. En este punto estamos a tres metros por debajo del nivel del sifón de entrada.
Si en la bifurcación tomamos el camino de la derecha, nos encontraremos con una galería más angosta, que a los pocos metros nos deja, después de una pequeña trepada, en una amplia sala en rampa. Si descendemos por esta rampa, llegamos a un estrecho conducto impenetrable, aunque con la luz se ve tras el una zona más amplia. De nuevo en la sala, a nuestra izquierda según ascendemos la rampa, vemos en la parte alta una ventana, por la que nos colamos, encontrando una galería de similares características a las que dejamos atrás. Aquí tenemos dos continuaciones, a la izquierda, en seguida, llegamos a una sala que presenta una empinada rampa de barro, en cuya base hay una corta galería muy embarrada, que presenta un par de sifones (S.4), muy estrechos, y que por topografía están a escasos 5 metros del S.3. A la derecha, ascendemos por una galería rica en formaciones, hasta llegar a los pocos metros a una hermosa sala, encontrando la comunicación por su lateral derecho. A los pocos metros se llega a una sala descendente, muy embarrada, en la que se ven varias posibilidades de continuación. A la derecha se puede ver, como a unos 10 m, una ventana, pero el acceso es muy delicado, y luego se vería que por la continuación de la izquierda se accede a él. A la izquierda se ve otra ventana. Para llegar a ella hay que realizar un delicado destrepe sobre el pozo que forma el fondo de la sala, y una corta trepada, que nos da acceso a una galería de reducidas dimensiones y con el suelo de barro. Esta galería desemboca en la parte alta de la gran galería de entrada.
El funcionamiento hidrológico de esta cavidad es temporal, es decir, solo en épocas de muchas lluvias entra en funcionamiento. Para que este funcionamiento sea real, el agua tiene que ascender, por un lado, el pozo de 20 m, para luego seguir por la galería. Por otro lado, a la vez, tendría que ir rellenando la gran sala en rampa de los S.4, cosa que si pasa, pues las marcas de barro así lo demuestran. El sifón de entrada a la cavidad, se renueva con cada avenida, pues normalmente, no presenta ninguna circulación. Es un embalse de agua estancada, que corresponde a una galería sifonante colgada 3 metros por encima del nivel freático, dado por el nivel de agua de los sifones terminales encontrados.
El agua de los sifones de entrada siempre está limpia, y no se enturbia fácilmente, ya que el fondo es de piedras o roca viva. Las galerías interiores presentan una atractiva ornamentación, tanto por las formaciones como por las formas de erosión que pueden verse en las zonas ocupadas por el agua en épocas de avenida.
La relación entre esta cavidad y la cercana buceada por los ingleses, no está comprobada, pero parece lógico pensar en ella, pues la separación entre ambas es poca, y ,por lo que se puede ver en la topografía de los ingleses, a 40 m de profundidad, aparece un laminador cuyo flujo se dirige hacia nuestra cavidad.
X : 457.915
Y : 4.796.700
Z : 55 m