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Autor:
Sergio García-Dils de la Vega
Coordinador del Departamento de Formación Técnica y Material de la E.E.E.
sergio.dils@arrakis.es
El nudo dinámico es uno de los
recursos más versátiles de los que disponemos en la espeleología alpina.
Su uso va desde la progresión vertical hasta el espeleosocorro, pasando
por el autosocorro y las técnicas de fortuna, o las travesías y el
descenso de cañones, lo que hace indispensable conocer correctamente sus
aplicaciones y propiedades.
La versatibilidad de este nudo y lo extendido de su uso se refleja en la
variedad de denominaciones que recibe. Además de la más popular, "nudo
dinámico", en la bibliografía al
uso también se lo podrá encontrar como
"italiano", "UIAA", "medio nudo de barquero" o "medio ballestrinque".
En las líneas que siguen pasaremos repaso a las aplicaciones más
habituales de este nudo, con algunas referencias bibliográficas al final
para ampliar nuestros conocimientos sobre el tema.
Un poco de Historia
La historia de este nudo comienza a principios de la década de 1970, en
Italia. Allí, la comisión de Materiales y Técnicas (CMT) del Club Alpino
Italiano (CAI) centraba sus investigaciones en el desarrollo de nuevos
sistemas de aseguramiento dinámico que permitieran aumentar la seguridad
en la progresión alpina. En el seno de la CMT, fruto de la
colaboración entre Mario Bisaccia, Franco Garda y Prieto Gilardoni, nacía
entonces el nudo dinámico, que recibiría entonces el nombre de "mezzo
barcaiolo" o "medio barquero".
La importante cuestión de los seguros y anclajes en la progresión vertical
se debatiría ampliamente en 1974 en el transcurso de la sesión plenaria de
la Comisión de Seguridad de la UIAA. Sería esta Comisión la que
adoptaría rápidamente el novedoso "medio barquero", denominándolo a partir
de entonces "nudo UIAA".
A partir de entonces comenzó a extenderse el uso de este nudo en el mundo
de la montaña y, cómo no, de la espeleología, recibiendo nuevos nombres en
diferentes lugares. En general, recibe el nombre de "nudo italiano"
por razones obvias, o "nudo dinámico" en el caso de España, aunque se
pueden encontrar otras denominaciones, como en Estados Unidos, donde se le
llama "Munter hitch" por un guia suizo, apellidado Munter, que fue el
introductor del nudo en Norteamérica.
Cómo se hace
En general, conviene hacer el nudo dinámico sobre un mosquetón con seguro,
para prevenir una hipotética apertura accidental si se tracciona
inadecuadamente. Si se va a utilizar como método de descenso -en
espeleología solamente en caso de necesidad, como técnica de fortuna-, o
como sistema de aseguramiento, será muy conveniente, por no decir
obligatorio, utilizar con este nudo un mosquetón diseñado especificamente
para tal finalidad, como son los mosquetones con seguro de forma de pera
tipo HMS -abreviatura de HalbMastwurfSicherung, término alemán para
el "aseguramiento con nudo dinámico"-. Según la norma EN 12275,
serán mosquetones de tipo H.
Cómo se bloquea: el nudo de fuga
Si se quiere bloquear el nudo
dinámico, ya sea para conservar la tensión lograda sobre la cuerda, o
simplemente con el fin de evitar que ésta corra, haremos un nudo de fuga,
que puede hacerse y deshacerse con la cuerda bajo tracción.
Entre la variedad de nudos de fuga de uso más extendido, se presentan a
continuación los dos más habituales. En primer lugar, el más canónico, que
en las pruebas de carga realizadas en laboratorio presenta mejores
resultados en cuanto a resistencia residual. Su única deficiéncia
radica en que tiene una fase de acoplamiento prolongada, lo que hace
perder tensión a la cuerda mientras el bloqueo llega a ser completo, una
variable nada desdeñable en el caso del tensado de una tirolina, por
ejemplo.
En segundo lugar, una variante más sencilla del anterior, más simple y
fácil de hacer, incluso con una mano -y un poco de práctica, claro-.
Este nudo deja a la cuerda una resistencia residual algo menor, pero se
ajusta mejor y con menor pérdida de tensión.
Si se va a dejar el nudo de fuga durante algún tiempo, como en el caso de
las tirolinas, convendrá asegurarlo con un nudo adicional y un mosquetón,
que se podrá fijar a un anclaje, por ejemplo, para evitar que una tracción
accidental del nudo de fuga pudiera hacer correr la cuerda
inesperadamente.
Utilidades básicas
En la espeleología alpina, una de las
utilidades básicas de este nudo es la de servir como seguro para un
compañero que asciende, ya que permite recuperar y dar cuerda con gran
facilidad, volviéndose el nudo al tirar en un sentido o en otro.
Así, servirá para asegurar a un compañero que sube por una escalerilla,
que asciende por un resalte expuesto o, incluso, que está realizando una
escalada;
también encuentra utilidad en los cursos, como seguro adicional
para algún cursillista poco mañoso, sobre todo en el descenso. Por
supuesto, en todos estos casos suele ser más recomendable utilizar un
dispositivo diseñado específicamente para estos fines, como un descendedor
autoblocante, pero ya sabemos que no siempre están a mano cuando se les
necesita.
En autosocorro, resulta una opción ideal como descendedor de fortuna, como
se verá más adelante.
En espeleosocorro, por citar solamente dos usos, tenemos el tensado de
tirolinas, que se verá a continuación, y la posibilidad de montar en la
cuerda tractora de la camilla una polea desviadora extensible, para evitar
un roce, por ejemplo.
En travesías y descenso de cañones, se podrá utilizar el nudo dinámico
bloqueado con nudo de fuga como cabecera para un "rápel alargable".
Tensado de tirolinas
El nudo dinámico constiruye una
excelente opción para el tensado de tirolinas, si bien su principal
defecto radica en que, a diferencia del tensado con un descendedor
autoblocante, resulta muy difícil mantener la tensión en el momento del
bloqueo con nudo de fuga, porlo que se pierde gran parte de la tensión
lograda. Según pruebas de laboratorio realizadas por el Espeleosocorro Francés (vid. infra en bibliografía), aun logrando en la
tirolina una tensión previa al bloqueo de hasta 600 daN, la pérdida de
carga con un dinámico hasta que bloquea el nudo de fuga bajaría hasta 145
daN en el mejor de los casos.
Como los demás polipastos, el tensado
se realiza recuperando cuerda con ayuda de un bloqueador y una polea.
Conversión en nudo autoblocante o
Rémy
Como se ha señalado, el dinámico es
una posibilidad muy recomendable como descendedor de fortuna. En
este caso, en el descenso se procurará descender con las cuerdas entrante
y saliente del nudo en paralelo, para reducir el máximo el rizado de la
cuerda que tenemos por debajo.
La adición de un mosquetón al nudo dinámico nos permitirá convertirlo en
autoblocante, es decir, que la cuerda pueda pasar por el sistema solamente
en un sentido, quedando retenida y no deslizando en sentido contrario.
El sistema es reversible, de manera que si se retira el mosquetón
adicional, vuelve a funcionar en ambos sentidos.
Para mayor facilidad, al tirar hacia arriba de la cuerda y volver el nudo,
damos la vuelta al mosquetón, de manera que quede de frente a nosotros la
parte del nudo donde vamos a insertar el segundo mosquetón. Este
dispositivo funciona mejor si los dos mosquetones son de tamaño similar.
Bibliografía
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Sobre el
uso del nudo dinámico en espeleosocorro, resultan de gran interés los
apartados correspondientes del manual del Espeleosocorro Francés. B.
Tourte, Manual del espeleosocorrista, Montauban 1996.
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En cuanto
a las cabeceras regulables en el descenso de barrancos, se puede consultar
los manuales del Comité de Barrancos de la Escuela Aragonesa de
Montañismo. E. Salamero (coord.), Manual de descenso de barrancos,
Zaragoza 1999. Y el de la Escuela Francesa de Descenso de Cañones y la
Federación Francesa de Espeleología. VV.AA., Descenso de Cañones.
Manual técnico, Madrid 2001, editado por Desnivel.
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Para usos
especiales en autosocorro, se puede encontrar información ampliada en el
manual de Perfeccionamiento Técnico de la Escuela Española de
Espeleología. S. García-Dils - E. Ogando, Perfeccionamiento Técnico en
Espeleología, Madrid 2001.
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